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Los valientes de David PDF Imprimir E-mail

Normalmente el miedo está inmerso en nuestras vidas. Es muy común encontrarnos con nuevos retos que afrontar, con expectativas que cumplir, o bien, con el hecho de intentar ser mejores a través de cambiar nuestro proceder. Y ante cada nueva experiencia, renace el temor al fracaso. Y es que, solemos cuestionarnos: ¿Nos ira bien en el futuro?, ¿tendré buenos dividendos al iniciar este proyecto?, o simplemente, ¿seré mejor si cambio mi forma de actuar?



La Biblia registra algunos incidentes que siguen causándome admiración. Habla sobre 30 personas especiales que estuvieron dispuestos a enfrentar retos gigantescos. Hombres que no sucumbieron ante los embates del enemigo, quienes estuvieron dispuestos a sacrificar todo con tal de mantenerse fieles a su rey. Encuentro relatos como el de aquel quien peleo contra los filisteos y cuya espada se quedo pegada en su mano al usarla tanto. Historias como las de aquellos quienes defendieron su sembradío ante el intento de saqueo de sus enemigos, como la de aquel quien venció a un león en una cueva en un día nevado, o la de su compatriota quien mato a un egipcio con su propia lanza.



Sin embargo, el registro sagrado habla de 3 hombres especiales. Tres personas cuyo reconocimiento supero con creces a lo que los otros realizaron. Un día, su rey expreso el deseo de beber del agua de un pozo instalado en el campamento enemigo. No lo expreso como una orden, sino más bien como un deseo fugaz que se atravesó en su mente. Y fue entonces cuando aquellos valientes realizaron lo inimaginable. Irrumpieron en el cuartel filisteo y tras pelear y vencer a los soldados regresaron con el agua en un cántaro.

¿Puedes imaginar a estos hombres jadeando por el cansancio al correr durante varios minutos?, ¿percibes su respiración entrecortada al explicar a su monarca lo acontecido?, ¿puedes sentir su satisfacción al cumplir el deseo de su rey?



La Biblia dice que tal acto fue el más valiente de todos los citados. El acto heroico de tres hombres quienes escucharon el deseo de David, su rey, y estuvieron dispuestos a entregar sus vidas con tal de saciarlo. El registro de hombres quienes no esperaron una orden, sino que estuvieron dispuestos a cumplir con la pretensión de su monarca.



Cuando leo tal muestra de valentía me siento infinitamente pequeño. Veo las grandezas de aquellos hombres y no puedo sino maravillarme por lo que hicieron. Sin embargo, no todo esta perdido. Es tiempo de ser valientes. Es tiempo de dejar atrás miedos, dudas o vacilaciones.




Si Dios expresara su deseo de verte convertido en un predicador para los jóvenes, en un cantante que exalte su grandeza, en un instructor que proclame de sus verdades, ¿estarías dispuesto a sacrificar cualquier cosa con tal de alcanzar el sueño de Dios?



Que la experiencia de los valientes de David nos inste a hacer realidad el deseo nuestro Rey. Que nuestra experiencia pueda ser la de jóvenes valientes dispuestos a enarbolar la bandera de nuestro Salvador, la de jóvenes listos para escuchar sus deseos. David tuvo un deseo en su corazón y sus valientes lo cumplieron. Dios tiene un deseo para tu vida. Ojala que seas valiente y lo hagas una realidad.



Busca primero el reino de Dios… Lo demás es lo de menos.

 

Ptr. Raúl Hiram González del distrito de San andres de la Asociación Veracruzana del Sur


 

 
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