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Al otro lado del cielo PDF Imprimir E-mail

Recién me cambiaron de distrito. Presento a continuación la carta que leí a los hermanos en la ilgesia central del distrito de Uxpanapa a quienes llegamos a amar con mi familia de todo corazón:

 


Sé que la vida tiene ciclos. Que cada vez que inicia o termina uno de ellos marca un instante especial en la vida. Justamente ahora, nuestro ciclo en este lugar ha terminado. Como suele suceder, es momento de reflexiones y evaluaciones. De saber en qué cosas se mejoró y cuáles siguen marcando un reto para nuestra vida. Pero también, es un momento para recordar cosas bellas, personas especiales y momentos inigualables. Hace ya más de un año, un amigo me recomendó una película titulada ‘Al otro lado del cielo’. Me dijo que cuando la viera sabría el porqué de la recomendación. La conseguí apenas hace un par de meses y pude verla. Contaba la historia de un joven que se fue como misionero a una isla de Oceanía. Llegó a la isla sin conocer su idioma, cultura y modo de vida. Padeció del rechazo en más de una ocasión, de enfermedades propias de la isla y de la separación de sus seres queridos.

 

Cuando ví la película supe porqué me la habían recomendado. Porque para los que están afuera pensar en Uxpanapa es sufrimiento, destierro y olvido. Hoy con orgullo puedo decir que es todo lo contrario. Que aquellas cosas que aparente son un desastre pueden ser bendiciones de Dios para nosotros. En esta ocasión quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a cada uno de ustedes por ser tan especiales para mi vida. Agradecerles por ser mi familia, por apoyarnos cuando lo necesitábamos y por permitirnos pasar 17 meses inolvidables junto a ustedes. Cuando los pastores llegamos a un distrito tenemos metas y objetivos que alcanzar. Quise ser un líder para ustedes, pero realmente fui su discípulo. Quise ser un ejemplo, pero tuve que aprender mucho junto a ustedes. Quise brindar mis consejos, pero decidí mejor escuchar de los suyos. Quise brindar mi amistad, pero recibí un obsequio mejor: su corazón. ¿Cómo olvidar 17 meses fabulosos?, ¿cómo dejar a un lado momentos tan especiales?, ¿cómo olvidar aquellos campamentos, días de campo y reuniones?, ¿cómo dejar de lado la amistad de muchos de ustedes? Es simplemente imposible. Agradezco a Dios por la bendición de haber estado en este distrito. Siempre diré que San Juan Evangelista fue mi primer amor.

 

Siempre diré también que Uxpanapa me ha robado el corazón. Retomando el tema de la película que citaba anteriormente, después de varios años de estadía en la isla llegó una carta para el misionero indicando que se le trasladaba a un nuevo lugar. Con la música del himno ‘Dios os guarde en su divino amor’ fue despedido aquel hombre de Dios. Sus ojos denotaban tristeza y dolor por dejar aquellas tierras que había llegado a amar. Hoy sucede lo mismo. Gracias por estos 524 días en los que nos han soportado. Gracias por escuchar mis sermones y no dormirse. Gracias por reírse de mis chistes aún y cuando estos sean malos. Gracias por su amistad, cariño y comprensión. Espero verles en las actividades de la iglesia. Espero saludarles con mucho entusiasmo. Ojalá sea así y pronto nos veamos. De lo contrario, preparémonos para vernos con Jesús en el reino de los cielos. Nos vemos allá.

Busca primero el reino de Dios... lo demás es lo de menos.

Ptr. Raúl Hiram González del distrito de San Andrés de la Asociación Veracruzana del Sur


 

 
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