| La Voz del Espiritu |
|
|
|
|
Aceptando su presencia en nuestro corazón es cómo podremos andar con Dios. Permitiendo que él ocupe cada rincón de nuestro ser es como podremos caminar con Cristo. ¿No es maravilloso? El Espíritu Santo, mi querido amigo, es hoy nuestra más urgente necesidad. El día en que él llene nuestra vida, el día en que le entreguemos las llaves de nuestro corazón y le permitamos tomar posesión de cada milímetro cuadrado de nuestro ser, nuestra vida será transformada así como la vida del desierto se transforma después de una lluvia torrencial.
Si fuéramos sensibles a los constantes llamados del Espíritu Santo, no correríamos el riesgo de errar…Isaías 30:21 dice: “Si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás detrás de ti una voz que te dirá: “Este es el camino. Anda por él”. El éxito de nuestra vida dependerá de nuestra sensibilidad para prestar oídos a esa voz. Ella estará siempre hablándonos al corazón. Consolándonos cuando estemos tristes, confortándonos cuando estemos desalentados, iluminándonos cuando estemos en duda, aconsejándonos cuando nos estemos desviando del camino. Así es como se anda con Dios, haciendo caso a la voz del Espíritu de Dios, que nos habla la mayoría de las veces a través de lo que llamamos conciencia, es la forma de prendernos del brazo de Cristo y andar con él. Pero qué pasa cuando dejamos de escuchar esa voz? Luis es un joven que nació en la iglesia, miembro activo, dedicado, como todo joven tiene amigos en la universidad y lo invitan a fiestas, la Para el ya no existe la iglesia, los valores, intenta justificar sus actitudes y piensa que todo el mundo está equivocado, que la iglesia es muy rígida y fanática, que todo depende de la cabeza de cada uno y así comienza a defender el error. ¿Dónde esta la voz que le habló tan fuertemente a su corazón al punto de llevarlo a abandonar la reunión, correr a la cama y llorar en aquella primera ocasión? ¿En dónde está la voz del Espíritu Santo que tantas veces le hablo, le suplicó y le imploró? Nuestro corazón es como la palma de la mano. Si no estás acostumbrado a trabajo pesado y tomas una herramienta muy caliente seguramente te dolerá la mano, si suspendes la actividad tu piel seguirá suave y sensible, pero si sigues con ese trabajo, te saldrá una ampolla, la ampolla se reventara y con el tiempo, poco a poco irá formando una piel gruesa, insensible y no sentirás dolor. El dolor que sentimos en el corazón cuando comenzamos a recorrer caminos equivocados en la voz del Espíritu Santo. Pero si no le hacemos caso, el dolor irá Pero el amor de Dios es un amor infinito, misterioso e incomprensible. A pesar de nuestros errores, de nuestra obstinación, de nuestra rebeldía contra la voz de su Espíritu, él nos continúa amando. Dios perdona nuestros pecados siempre y cuando reconozcamos que somos pecadores, pero muchas veces sentimos que no somos pecadores, que todo está bien, como no hay nada que duele, no hay nada que afecta, ya no siente la voz del Espíritu hablando y por lo tanto vive anestesiado en su pecado. Estos pecados son imperdonables no porque Dios no los quiera perdona, sino porque el hombre no acepta su perdón. ¿Sera que estamos o estuvimos en esta situación? ¿Nos sentimos comodos o aun tenemos ese dolor ardiente en nuestro corazón? ¿Qué hacer si hoy, por no haber prestado oído tantas veces a la voz del Espíritu, ella ya no me habla al corazón con la misma intensidad con que me hablaba antes? ¿Hay esperanza para mí? El Señor Jesús responde: “Si mi querido hijo, la hay. Yo nunca te dejare de amar, mi Espíritu siempre estuvo contigo. Ven, ahora, a mis brazos de amor.”
Es también posible que la voz de Dios haya llegado a ser tan solo un pequeño fuego en tu vida ¿Y qué pasa si solo es una chispa en tu vida? Por favor no dejes que esa chispa desaparezca, aférrate a ella desesperadamente, esa chispa después se transformara en una fogata viva y ardiente, formando una gran hoguera de vida. El fuego del Espíritu es nuestra garantía de victoria. El terminará en nuestra vida la obra redentora de Cristo. Ser llenos del Espíritu es dejarnos guiar por su voz, seguir su consejo, obedecer sus orientaciones ¿Estamos dispuestos a hacerlo?
Adriana Suárez Castillo, Nos escribe desde la Ciudad de Mexico, actualmente es miembro de la iglesia de Monumento, perteneciente a la misión Azteca, ella se desempeña como maestra de la división de infantes.
|













