| No podría quedar callado |
|
|
|
|
Un día antes no podías dormir, las manos te transpiraban, la voz no salía, temblabas todo por dentro. La señorita te miro con un brillo especial y finalmente cuando esperabas escuchar el tan soñado “SI”, ella, con un medido tono dulce y simpático, te dijo que precisaría un tiempo para pensarlo. Nunca podrás olvidar aquellos días de expectativa, especialmente cuando ella te dio la respuesta. Tenias ganas de salir corriendo, de gritarle a todo el mundo: “Estoy feliz porque ella me acepto” al llegar a casa tomaste el teléfonos y empezaste a informar que tenias novia. La felicidad que ese amor te proporcionaba era tan grande que si no lo contabas a los demás, explotaría dentro de tu corazón ¿Pero qué sucede cuando un joven empieza a noviar con una chica sin sentir amor por ella? ¿Tendría el mismo deseo de contarle a todo el mundo que esta noviando? ¿O preferiría mantener el noviazgo en incognito para que nadie supiese de su relación con ella? Eso es más o menos, lo que sucede en nuestra amistad con Cristo. El día en que lleguemos amar a nuestro Señor Jesús con todo nuestro corazón, lo que más desearemos hacer será salir afuera y contarles a todas las personas que encontramos el amor de nuestra vida. No es posible quedar callado. El gozo de la salvación es tan grande que produce en nosotros la necesidad de contarle a los demás lo que estamos sintiendo. La manera más sencilla de testimoniar es con nuestras amistades, Todos tenemos amigos, en nuestro trabajo, la escuela, el barrio.
Simón era hermano de Andrés, además eran pescadores y trabajaban juntos. Esto nos muestra la importante dinámica del testimonio, a algunas personas nos puede parecer más fácil testimoniar con personas con las que convivimos a diario. El testimonio de una persona es mucho más poderoso y efectivo con un amigo que con un extraño. No te preocupes mucho por la forma de testimoniar, se buen amigo y presenta a Cristo como tu amigo, habla de cosas prácticas, de aquello que estás viviendo en tu vida diaria, cuéntale las cosas que Jesús hace en tu vida y la manera en que el cambio tu vida proporcionándote alegría y felicidad. Nunca encares el trabajo misionero como una carga, acéptalo como un privilegio, cada vez que cuentas a los demás de tu amor por Cristo, este amor se profundiza más y más en tu corazón. Hace tiempo a mi me costaba mucho trabajo decir que era cristiana, que Dios me ama de tal manera que me ha librado de muchos males, yo me sentía completamente incapaz de poder testificar, creía que si alguien podía hablar de su vida cristiana eran los pastores, los ancianos de iglesia, que todo mundo los ve como buenos cristianos, no yo, una chica pecadora de en ese entonces solo 1 La felicidad es tan grande que el único camino que queda es salir y contar a los amigos lo que Cristo hizo por nosotros ¿Estás listo para salir a testificar?
Adriana Suárez Castillo, Nos escribe desde la Ciudad de Mexico, actualmente es miembro de la iglesia de Monumento, perteneciente a la misión Azteca, ella se desempeña como maestra de la división de infantes.
|












