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Cómo tener una Personalidad más Atractiva PDF Imprimir E-mail

A CADA UNO le gusta saber que es ama­do y valorado. Sin embargo, una per­sonalidad atrayente no se logra con­siguiendo cosas, habilidades o posi­ciones de poder. Se obtiene al des­cubrir la voluntad de Dios y su propósito para nuestra vida, y cumplirla: Proverbios 16: 7 dice: "Cuando el Señor aprueba la conducta de un hom­bre, hasta con sus enemigos lo reconcilia".* Per­feccionar nuestra personalidad y desarrollarnos no solamente es necesario, sino que además es re­quisito del evangelio.

Dios requiere de cada uno de nosotros un crecimiento personal. Jesús dice: "Todo árbol que no produzca buen fruto será cor­tado y arrojado al fuego" (Lucas 3: 9). Es nuestra obligación para con Dios y nuestros semejantes am­pliar todos nuestros talentos y dones. En Mateo 25 Jesús condenó al siervo que rehusó acrecentar el talento que se le había entregado, pero alabó/i aquellos que decidieron aumentar los suyos.

Para perfeccionamos y tener una personalidad más atractiva deberíamos tener en cuenta distin­tas áreas. Necesitamos prestar atención a nuestro desarrollo espiritual. Jesús no solamente crecía en sabiduría y en estatura, sino que además gozaba cada vez más del favor de Dios y de toda la gente (Lucas 2: 52). El apóstol Pedro dice que debería­mos "crecer en la gracia" (2 Pedro 3: 18). Pode­mos lograr esto de distintas maneras, que inclu­yen el hábito de devociones personales, el culto familiar, el culto congregacional, compartir nues­tra fe, involucrarnos con las actividades de la iglesia, y otros ejercicios espirituales.

A fin de tener una personalidad más atractiva es necesario que demos importancia a nuestro as­pecto físico y a nuestra salud. En 3 Juan 2, Nuestro arreglo personal y vestimenta tam­bién juegan un papel muy importante en nuestro atractivo. Prestemos atención especialmente a nuestro cabello, rostro, boca, uñas, ropas y zapatos. El ochenta por ciento de lo que los demás ven de nosotros en público es nuestra vestimenta. Debería ser modesta, atractiva y apropiada.

El crecimiento intelectual y cultural tiene un impacto positivo sobre nuestro atractivo. Podemos desarrollar nuestras mentes hasta su capacidad máxima estudiando mucho en el colegio, por me­dio de la lectura, de clases, seminarios y talleres.

Para tener una personalidad más atrayente es muy importante nuestra formación social. Jesús crecía "gozando cada vez más el favor de toda la gente" (Lucas 2: 52). Es necesario hacernos mag­néticamente atractivos, que sea agradable estar cerca de nosotros. Nuestra apariencia y actitud pue­den atraer o repeler. Es vital ser amigables. "Se cazannTás moscas con miel que con vinagre". Es íeseable tener la destreza para mantener buenas conversaciones. Si queremos tener amigos, tene­mos que ser amistosos.

Debemos amar genuinamente a los demás, ya que esta es la llave que abrirá corazones. Una bue­na idea sería practicar un pasatiempo que nos ponga en contacto con otros. Esforcémonos en cultivar nuestras habilidades sociales, nuestra simpatía y nues­tro buen talante. Deberíamos apren­der las reglas de la etiqueta y prac­ticarlas.

El secreto más poderoso para tener una personalidad atrayente es tener a Jesús en nuestros corazones. El sabio Salomón dice que "engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza" (Prov. 31: 30). El salmista dice: "Dichoso el hombre que en la ley del Señor se deleita" (Salmo 1: 1, 2).

 Tomado de la Revista: Vida Adventista

pag. 7 año2 Num. 1

Enero -Marzo 2009

autor: Jansen E. Troman

Director del departamento de Ministerios de la Familia de la Division interamericana
 
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